The Will of the Many, James Islington 

Mi primer encuentro con James Islington es grato. La conversación fluye sin asperezas ni silencios incómodos, y sin sorpresas. 

The Will of the Many (inédita todavía en español aunque no por mucho si las editoriales aguzan el olfato) es la historia de Vis, el príncipe huérfano de un reino que ya no es, el último bastión en haber sido conquistado por la todopoderosa Jerarquía (traducción oficial pendiente), un imperio de connotaciones romanas que mantiene un estricto orden a través de un sistema de castas en el que mientras más alto en la pirámide te encuentres, más personas te ceden su fuerza, física y mental. 

Vis ha logrado pasar desapercibido, evitando tener que ceder a toda costa, pero la delicada tela de mentiras que es su vida tiembla cuando aparece Ulciscor, uno de los hombres más poderoso del imperio, y le ofrece un trato: seguridad, dinero y poder si Vis logra infiltrarse en la prestigiosa Academia y averigua la verdad sobre la muerte de su hermano. 

Lo que sigue es la lenta y agonizante metamorfosis de Vis de araña tejedora a mosca, a presa. La Academia alberga a los estudiantes más prometedores del imperio, es decir los más despiadados, y Vis no debe solo sobrevivir, sino ganar el feroz juego académico y político al que tildan de «clases». Como si fuera poco, un grupo de rebeldes dispuestos a todo con tal de truncar la pirámide del imperio lo enlistan a la fuerza en su causa, estudiantes desaparecen misteriosamente del campus y el director esconde más de lo que revela… Poco a poco se tensan los hilos, ambos de la trama y de las mentiras cada vez más desesperadas de Vis, hasta que el nudo de la novela se muda a la garganta del lector y no queda más que seguir leyendo para descubrir si la mosquita escapa o es, finalmente, devorada. 

The Will of the Many es lo que sucede cuando un autor que conoce bien la fantasía escribe fantasía. Es decir, sucede fantasía de la buena. La narración es limpia, el autor no esquiva ni desdeña los tropos del género sino que los pule hasta que parecen, si no nuevos, sí relucientes. El misterio central empuja hacia delante la trama y el mundo donde sucede todo esto es a la vez fascinante y amenazante. Todo funciona como debe y los colores se quedan firmemente dentro de las líneas del género.  

Por lo menos eso pensaba hasta las últimas páginas, cuando se deshace el nudo pero todavía no entra el aire a los pulmones de la pura perplejidad. James Islington se levanta del café y me abandona con la taza a mitad de camino a la boca, justo cuando empezaba a pensar que lo conocía. El final de The Will of the Many deja atrás las fórmulas de lo fantástico para abrirle las puertas de par en par a lo maravilloso. Y lo terrorífico. Queda por ver si esa visita será igual de grata y narrada tan hábilmente. Espero con ansias la continuación. 


¿A quién se la recomiendo? 

Fans de Amanecer Rojo que apreciaron los tropos (academia militar, identidad secreta, rebelión contra un imperio) pero no la ejecución encontrarán en esta novela las mismas ideas elaboradas con más cuidado y tranquilidad. Lectores empedernidos de la fantasía que buscan un nuevo mundo, rico y prometedor, en el que sumergirse la pasarán muy bien. Y a los masoquistas esos fans de Robbin Hobb, y en general a todos los que disfrutan tener la mejor butaca, íntima y extremadamente cercana, para ver la tortura psicológica del protagonista en altísima definición les doy una entusiasta bienvenida. A este también le dan duro. Feliz lectura. 

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